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15 de enero de 2012

Nada Permanece

Siento la vida como un cambio constante, los acontecimientos de mi vida cambian y yo cambio con ellos. Y en ese cambio puedo estar en la alegría, vivir en la alegría... y dejarla pasar.  Convertirme en tristeza y dejarla ir. Puedo estar en la ira y por igual, reconocerme en ella y soltarla. Sentir el miedo, reconocerme en el miedo y separarme de él, mirarlo desde otro lugar... Donde el miedo ya no soy yo.
Observarlo todo desde otro lugar.

Darme cuenta de ello, ser consiente de la emoción que vivo, de mi cuerpo y de mis pensamientos, reconocerme y luego, dejarlo todo a un lado, dejarlo ir, me permite quedarme en el vacío. Es un vacío fértil donde no abrazo nada, nada más que a mí misma.

Esto es para mi el equilibrio: reconocerme y aceptarme, respetarme en cada momento, vivir en el cambio, en este flujo. Porque nada es permanente, porque la vida es cambio constante.


Isabel Mª Chueco Ruiz

30 de diciembre de 2011

Mirando hacia adentro

Desde pequeña he sentido curiosidad por la vida en general, la naturaleza de las cosas y la naturaleza humana.. Aún recuerdo que, a veces, no le encontraba sentido al comportamiento humano: la destrucción del planeta (contaminación del aire, del mar, la tala masiva de árboles) guerras, hambre y todos los males que azotan nuestra existencia y de los cuales somos responsables… ¿Cómo es capaz el ser humano de hacer todo esto? Aún sigo sin encontrarle ningún sentido.
Pero sí que he aprendido algo que antes no sabía y a lo que ahora encuentro mucho sentido: ser responsable de mí misma, de mis actos, de mi vida. No puedo cambiar el mundo, pero yo sí que puedo cambiar.














Atrévete, Cambia!!


9 de julio de 2009

Una Vez Más: Se acaba

Dónde va aquello que desaparece? Qué hay de lo que fue y ya nunca será? Un camino que se corta en un punto, que desaparece ante un señal de prohibido el paso… un stop forzado, un camino señalado por donde ya no se puede avanzar más…
Esto conduce al un cambio, al desprendimiento, re-adaptación, una extraña sensación de apertura en los ojos para ver que lo que hay enfrente es el fin de una historia, que como tantas, también tuvo un bonito comienzo, y un triste final.

The End

Isabel M. Chueco Ruiz