La Contra de la Vanguardia con Francesc Granja del miércoles 26 de junio de 2013
“Yo iba a piñón fijo: empresa, sexo, cama, pim pam”
Tengo 51 años. Barcelonés. Licenciado en Ciencias Empresariales y máster por Esade. He sido un ejecutivo de marketing. Ahora me dedico a conversaciones genuinas, escribir y dar charlas. Tengo novia. En política hay poca autenticidad. Creo en una conciencia universal.
Yo era el típico ejecutivo de multinacional en ascenso.
… Buena planta, buen trabajo, sexo, amigos… Me casé y a los 30 años me enviaron de directivo a Portugal.
Casa fantástica, coche fantástico…
Sí, y tarjeta de crédito fantástica. Empiezo a trabajar como un loco y a correr, correr todo el rato hasta que me pararon.
¿En una autopista?
Sí. Eran las siete de la tarde, salía de una reunión en Oporto y quería llegar a la hora de cenar a casa, a Lisboa. Lluvia torrencial…, mi mente analizaba la reunión, iba a toda velocidad y me topé con un camión accidentado: volantazo, vueltas de campana…
Shock.
Me quedo tetrapléjico. Mi mujer no acepta la nueva situación: separación. Así empiezo un proceso de cambio personal que no se materializa hasta al cabo de ocho años.
¿Amaba usted a su mujer?
Christopher Reeve escribió un libro en el que explicaba cómo tras su accidente su mujer se enamoró todavía más de él. Al leerlo lloraba como un niño, estaba enamorado de mi mujer. Fue un inmenso duelo.
¿Cómo se teje ese cambio personal?
Me doy cuenta de que la mayoría de mis decisiones no eran mías, hacía lo que tocaba. Decido formarme como coach en EE.UU.
Íntimamente, ¿qué tuvo que afrontar?
El “a mí nadie me va a querer; no tengo sensibilidad del pecho hacia abajo y por tanto no soy un hombre, no puedo dar placer, no puedo dar nada”.
¿Lo probó?
Sí, fue un desastre. Asumí que era un frígido impotente e incompetente: incapaz de tener deseo sexual, de realizar el coito y de satisfacer a una mujer.
Doloroso.
Pero conocí a una mujer que no buscó en mí la parte genital, sino la sensorial: los largos besos, las caricias, el tiempo dilatado. Cosas de las que yo no tenía ni idea. Yo iba a piñón fijo: empresa, sexo, cama, pim pam.
Ya.
Descubrí otra manera de relacionarme con las mujeres infinitamente más satisfactoria. Ambos salíamos de rupturas dolorosas, así que no había prisa por consumar, nos dedicábamos a conocernos, a conectar, hasta que de manera natural se produjo la primera relación y descubrí la mujer, sus puntos erógenos, los mios…. Hasta entonces yo era penecéntrico. Sexo era igual a pene.
Es bastante común...
En diez años coaching he conocido a muchas mujeres y todas confiesan les gustaría más la complicidad con su pareja, que no sólo haya penetración, que haya compenetración. Nosotros vemos el sexo como una descarga y no como una carga de energía.
¿Cómo lo ve usted ahora?
He descubierto el sexo consciente. La sexualidad está en cualquier parte del cuerpo. He llegado a tener y provocar orgasmos acariciándonos la yema de los dedos e incluso sin tocarnos.
Eso es el éxtasis.
La mujer es un ser herido arquetípicamente: para defenderse de la insensibilidad del hombre, se cierra. Pero el hombre también es un ser autolesionado por el tengo que: ser activo, proveedor… La emoción, la caricia se lee como un signo de debilidad.
¿El sexo es ahora mejor que antes?
Yo no lo cambio. La metamorfosis de mi sexualidad, más allá de la tetraplejia, o quizás gracias a ella, ha pasado por la toma de conciencia, por el despertar energético y emocional, sin lo cual mi pene seguiría siendo el foco de mi atención y frustración.
Entiendo.
Cuando dejé de buscar el placer en la vagina de mi compañera y lo descubrí en cada una de las terminaciones nerviosas de su boca, pude quitarme el pene de la cabeza y devolverlo a su lugar. Alcemos la vista y miremos a nuestra pareja: escuchémosla, acariciémosla, saboreémosla.
Aboga por relaciones auténticas.
Es la manera; si no, la vida es tan complicada que acaba separándote. Mire, yo siempre he temido al abandono, mi primer amor me dejó, luego mi mujer, así que para evitar ese dolor abandonaba yo. Cuando conocí a mi novia lo primero que hice fue contárselo. Entonces ella me dijo lo que nunca le había dicho a nadie. Hay que dar ese primer paso.
Hay que comunicarse.
Hay que dejarse ir, soltar, explicar: estas son mis miserias, estos mis miedos, estas mis ilusiones. Expliquémonos, déjame ver quién eres y ahí podré descubrir que hay otra manera de relacionarme contigo y conmigo a nivel corporal.
Del coaching derivó usted a las conversaciones genuinas.
Dejé de decirle a la gente lo que tenía que hacer y escuché. Utilizo la conversación para que el otro pueda conectar con su autenticidad, así ocurren los cambios; pero para eso has de ofrecer tú también autenticidad.
¿Cuál cree que es el mayor problema de las relaciones de pareja?
Tenemos conversaciones de ascensor, por mil razones
que se resumen en una: miedo.
Ima Sanchís
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31 de mayo de 2014
7 de marzo de 2014
Sobre la Aceptación
Acepto que quieras ayudarme,
no acepto que me impongas tu manera de hacer.
Acepto que tengamos opiniones diferentes,
no acepto que me impidas expresar las mías.
Acepto que tengamos gustos diferentes,
no acepto que desvalores los míos.
Acepto que tus experiencias sean lo que para ti prevalezca,
no acepto que desmientas las mías.
Acepto que te ofrezcas a ello,
no acepto que me exijas a cambio.
Acepto que puedas sentir ira,
pero ante mi dolor,
no enfurezcas.
Todo acto de anular, cohibir,
imponer, manipular
la conducta de otro,
se considera
un acto de violencia.
Isabel M Chueco Ruiz.
no acepto que me impongas tu manera de hacer.
Acepto que tengamos opiniones diferentes,
no acepto que me impidas expresar las mías.
Acepto que tengamos gustos diferentes,
no acepto que desvalores los míos.
Acepto que tus experiencias sean lo que para ti prevalezca,
no acepto que desmientas las mías.
Acepto que te ofrezcas a ello,
no acepto que me exijas a cambio.
Acepto que puedas sentir ira,
pero ante mi dolor,
no enfurezcas.
Todo acto de anular, cohibir,
imponer, manipular
la conducta de otro,
se considera
un acto de violencia.
Isabel M Chueco Ruiz.
5 de febrero de 2014
Los más pequeños
Me gusta cuando me abrazas,
me enseñas a abrazar,
y cuando me sonríes,
me enseñas a sonreír.
Me gusta cuando me esperas,
y permites mi ritmo,
soy pequeño
yo te puedo enseñar a disfrutar de las pequeñas cosas.
Me gusta cuando me marcas límites con ternura,
aprendo a respetar
y crezco aprendiendo a ser respetadp.
Me gusta cuando no estás de acuerdo conmigo y
dulcemente me lo haces saber,
aprendo a dar mi opinión
y a escuchar la de otros.
Me gusta cuando me llega tu amor,
me siento válido,
me siento merecido,
me siento feliz,
me enseñas amar.
me enseñas a abrazar,
y cuando me sonríes,
me enseñas a sonreír.
Me gusta cuando me esperas,
y permites mi ritmo,
soy pequeño
yo te puedo enseñar a disfrutar de las pequeñas cosas.
Me gusta cuando me marcas límites con ternura,
aprendo a respetar
y crezco aprendiendo a ser respetadp.
Me gusta cuando no estás de acuerdo conmigo y
dulcemente me lo haces saber,
aprendo a dar mi opinión
y a escuchar la de otros.
Me gusta cuando me llega tu amor,
me siento válido,
me siento merecido,
me siento feliz,
me enseñas amar.
Isabel María Chueco Ruiz
24 de enero de 2014
Más allá
Los errores no se niegan, los errores se asumen
la tristeza no se sufre, la tristeza se deja marchar,
el miedo no se esconde, el miedo se libera,
el amor no se habla, el amor se demuestra,
la vida no se cuenta, la vida se vive.
Isabel M Chueco
la tristeza no se sufre, la tristeza se deja marchar,
el miedo no se esconde, el miedo se libera,
el amor no se habla, el amor se demuestra,
la vida no se cuenta, la vida se vive.
Isabel M Chueco
16 de septiembre de 2013
VIVIMOS ATRAPADOS ENTRE EL PASADO Y EL FUTURO: ENTREVISTA · Eckhart Tolle, Maestro espiritual
"Sentir el cuerpo puede ser un ancla para el momento presente"
"Tengo 59 años. Nací en Alemania y vivo en Vancouver. Me licencié en Londres en Filosofía y Letras. Vivo en pareja. Doy conferencias por el mundo sobre el poder del ahora. Política, economía y estructuras sociales son un reflejo de la conciencia del individuo. Está surgiendo una nueva conciencia que todavía no ha alcanzado a los políticos"
"La mente humana tiene un elemento muy grande de disfunción, casi de locura, basta ver la historia del siglo XX. Pero creo que estamos ante un cambio de conciencia"
¿Por qué?
Recibo a diario cientos de cartas y correos de gente de todo el mundo que está experimentando esa transformación. Cuando se alcance un número crítico, veremos un cambio global.
¿Y en qué consiste ese cambio individual que será global?
En tomar conciencia de que dentro de la mente hay una voz que constantemente habla: es el diálogo interior.
Ruido...
Dicen los psicólogos que el 98% de los pensamientos cotidianos son repeticiones de pensamientos antiguos. La mayoría de la gente se ha identificado con esa voz, cree que ella es la voz.
¿Y qué somos?
El sentido de lo que soy, del yo, deriva de los pensamientos, de esa voz que me cuenta mi historia personal y las cosas con las que me identifico. Pero más allá de este yo superficial hay un yo más profundo con el que hemos perdido el contacto.
¿No somos un conjunto de vivencias y sentimientos?
Nos identificamos con el pasado y nos proyectamos en el futuro. Nuestra mente busca la realización en el momento próximo: dentro de una hora, un mes o cinco años. Vivimos tratando de llegar al momento siguiente, y eso se ha convertido en un patrón mental que nos hace vivir en un estado perpetuo de insatisfacción, porque no realizamos lo más importante que hay en la vida, que es el momento presente.
¿Cómo cambiar ese patrón mental?
El primer paso es tomar conciencia de que hay una voz en mi mente que es en realidad un antiguo pensamiento que se repite. El segundo paso es hacerse más consciente de nuestra relación con el momento presente; es decir, preguntarse muchas veces al día cuál es mi relación con el momento presente: ¿trato ese momento como si fuera mi amigo o mi enemigo?
Entiendo.
O estamos en una situación de oposición al momento presente (no me gusta donde estoy, esto no debería pasar, no me gusta lo que haces...), o simplemente lo utilizamos para llegar al momento próximo en el que me gustaría estar. Así la vida se pierde.
¿Qué hacemos?
Siendo consciente, tengo el poder de elegir transformar el presente en un amigo. La vida y el momento presente son lo mismo, no aceptarlo es estar contra la vida.
Pero hay trabajos que terminar, proyectos...
No estoy hablando de tiempo de reloj sino de tiempo psicológico. La mente es una herramienta útil: tengo ese proyecto y le dedico un tiempo de reloj con presencia. La disfunción es proyectarse mentalmente en el futuro, pensar que quieres acabar mientras estás en ello, eso es el estrés. Le daré algunos consejos: empiece por sentir la vida dentro de su cuerpo.
¿Cómo?
Cierre los ojos y pregúntese cómo puede saber si su mano todavía está ahí; entonces la atención va de la cabeza - donde normalmente reside- a la mano: sentirá una cierta vitalidad en ella. Esa energía, ese calor, puede sentirlo en el resto del cuerpo. Sentir el cuerpo puede ser un ancla para el momento presente. Basta un minuto, pero hay que hacerlo varias veces al día.
¿Sentir la vida más allá de los pensamientos?
Exacto, cada vez que lo haces estás presente. Otro consejo es tomar conciencia de las percepciones sensoriales. Si quiere entrar en el momento presente, ancle parte de la atención en el cuerpo y el resto en percibir lo que le rodea. La compulsión de nombrar lo que vemos y enjuiciar desaparece.
En el hacer nos perdemos.
Porque el ruido mental nos controla. Otra práctica es hacer las cosas cotidianas con consciencia, cosas que hasta ahora eran un medio para llegar a un fin. Sienta el agua fría cuando se lava las manos.
No pensar, percibir.
Así es, introducir poco a poco presencia en la vida, darle calidad. El momento presente no es lo que sucede sino tu consciencia. Debemos introducir esa dimensión en nuestra vida y durante un tiempo la vieja consciencia vendrá y nos perderemos en ella, pero volveremos a despertarnos.
¿Y las emociones?
Son una reacción del cuerpo a los pensamientos. Si la mente me dice que una situación es mala o desagradable, el cuerpo lo acepta como realidad y tengo emociones negativas. Transformamos casi toda nuestra vida en algo problemático.
El sufrimiento se acumula...
Los pensamientos crean emociones, emociones que a su vez refuerzan viejos dolores emocionales. Pero si estás presente, el cuerpo dolor, como yo lo llamo, no puede utilizar tus pensamientos. Sabes que sientes frustración o rabia, pero no te identificas con ello.
¿Cómo romper la distancia con los otros?
Por medio de los pensamientos yo me interpreto a mí mismo, me nombro mi vida como buena o mala, defino mi existencia por medio de palabras. Yo me lo hago a mí mismo y lo hago con las otras personas, ésa es la separación que cada persona siente: la pantalla mental que surge cuando lo único que tienes son tus pensamientos.
El yo y el conmigo.
"No puedo seguir viviendo conmigo. Ese pensamiento se repetía en mi mente una y otra vez. Entonces, de repente, me di cuenta de que era un pensamiento muy peculiar: ¿soy uno o dos? Si no puedo vivir conmigo, debe de haber dos yoes: el yo y el conmigo con el que ya no puedo vivir. Quizá, pensé, sólo uno de los dos sea real". Así comenzó su transformación, que alcanzó gran lucidez. Abandonó su puesto de investigador en la Universidad de Cambridge y se dedicó a dar seminarios por el mundo. Ha estado en Barcelona invitado por Trigrama. El poder del ahora y Un mundo nuevo, ahora resumen su filosofía.
"Tengo 59 años. Nací en Alemania y vivo en Vancouver. Me licencié en Londres en Filosofía y Letras. Vivo en pareja. Doy conferencias por el mundo sobre el poder del ahora. Política, economía y estructuras sociales son un reflejo de la conciencia del individuo. Está surgiendo una nueva conciencia que todavía no ha alcanzado a los políticos"
"La mente humana tiene un elemento muy grande de disfunción, casi de locura, basta ver la historia del siglo XX. Pero creo que estamos ante un cambio de conciencia"
¿Por qué?
Recibo a diario cientos de cartas y correos de gente de todo el mundo que está experimentando esa transformación. Cuando se alcance un número crítico, veremos un cambio global.
¿Y en qué consiste ese cambio individual que será global?
En tomar conciencia de que dentro de la mente hay una voz que constantemente habla: es el diálogo interior.
Ruido...
Dicen los psicólogos que el 98% de los pensamientos cotidianos son repeticiones de pensamientos antiguos. La mayoría de la gente se ha identificado con esa voz, cree que ella es la voz.
¿Y qué somos?
El sentido de lo que soy, del yo, deriva de los pensamientos, de esa voz que me cuenta mi historia personal y las cosas con las que me identifico. Pero más allá de este yo superficial hay un yo más profundo con el que hemos perdido el contacto.
¿No somos un conjunto de vivencias y sentimientos?
Nos identificamos con el pasado y nos proyectamos en el futuro. Nuestra mente busca la realización en el momento próximo: dentro de una hora, un mes o cinco años. Vivimos tratando de llegar al momento siguiente, y eso se ha convertido en un patrón mental que nos hace vivir en un estado perpetuo de insatisfacción, porque no realizamos lo más importante que hay en la vida, que es el momento presente.
¿Cómo cambiar ese patrón mental?
El primer paso es tomar conciencia de que hay una voz en mi mente que es en realidad un antiguo pensamiento que se repite. El segundo paso es hacerse más consciente de nuestra relación con el momento presente; es decir, preguntarse muchas veces al día cuál es mi relación con el momento presente: ¿trato ese momento como si fuera mi amigo o mi enemigo?
Entiendo.
O estamos en una situación de oposición al momento presente (no me gusta donde estoy, esto no debería pasar, no me gusta lo que haces...), o simplemente lo utilizamos para llegar al momento próximo en el que me gustaría estar. Así la vida se pierde.
¿Qué hacemos?
Siendo consciente, tengo el poder de elegir transformar el presente en un amigo. La vida y el momento presente son lo mismo, no aceptarlo es estar contra la vida.
Pero hay trabajos que terminar, proyectos...
No estoy hablando de tiempo de reloj sino de tiempo psicológico. La mente es una herramienta útil: tengo ese proyecto y le dedico un tiempo de reloj con presencia. La disfunción es proyectarse mentalmente en el futuro, pensar que quieres acabar mientras estás en ello, eso es el estrés. Le daré algunos consejos: empiece por sentir la vida dentro de su cuerpo.
¿Cómo?
Cierre los ojos y pregúntese cómo puede saber si su mano todavía está ahí; entonces la atención va de la cabeza - donde normalmente reside- a la mano: sentirá una cierta vitalidad en ella. Esa energía, ese calor, puede sentirlo en el resto del cuerpo. Sentir el cuerpo puede ser un ancla para el momento presente. Basta un minuto, pero hay que hacerlo varias veces al día.
¿Sentir la vida más allá de los pensamientos?
Exacto, cada vez que lo haces estás presente. Otro consejo es tomar conciencia de las percepciones sensoriales. Si quiere entrar en el momento presente, ancle parte de la atención en el cuerpo y el resto en percibir lo que le rodea. La compulsión de nombrar lo que vemos y enjuiciar desaparece.
En el hacer nos perdemos.
Porque el ruido mental nos controla. Otra práctica es hacer las cosas cotidianas con consciencia, cosas que hasta ahora eran un medio para llegar a un fin. Sienta el agua fría cuando se lava las manos.
No pensar, percibir.
Así es, introducir poco a poco presencia en la vida, darle calidad. El momento presente no es lo que sucede sino tu consciencia. Debemos introducir esa dimensión en nuestra vida y durante un tiempo la vieja consciencia vendrá y nos perderemos en ella, pero volveremos a despertarnos.
¿Y las emociones?
Son una reacción del cuerpo a los pensamientos. Si la mente me dice que una situación es mala o desagradable, el cuerpo lo acepta como realidad y tengo emociones negativas. Transformamos casi toda nuestra vida en algo problemático.
El sufrimiento se acumula...
Los pensamientos crean emociones, emociones que a su vez refuerzan viejos dolores emocionales. Pero si estás presente, el cuerpo dolor, como yo lo llamo, no puede utilizar tus pensamientos. Sabes que sientes frustración o rabia, pero no te identificas con ello.
¿Cómo romper la distancia con los otros?
Por medio de los pensamientos yo me interpreto a mí mismo, me nombro mi vida como buena o mala, defino mi existencia por medio de palabras. Yo me lo hago a mí mismo y lo hago con las otras personas, ésa es la separación que cada persona siente: la pantalla mental que surge cuando lo único que tienes son tus pensamientos.
El yo y el conmigo.
"No puedo seguir viviendo conmigo. Ese pensamiento se repetía en mi mente una y otra vez. Entonces, de repente, me di cuenta de que era un pensamiento muy peculiar: ¿soy uno o dos? Si no puedo vivir conmigo, debe de haber dos yoes: el yo y el conmigo con el que ya no puedo vivir. Quizá, pensé, sólo uno de los dos sea real". Así comenzó su transformación, que alcanzó gran lucidez. Abandonó su puesto de investigador en la Universidad de Cambridge y se dedicó a dar seminarios por el mundo. Ha estado en Barcelona invitado por Trigrama. El poder del ahora y Un mundo nuevo, ahora resumen su filosofía.
20 de diciembre de 2012
Meditación Osho
Os dejo una entrada sobre una meditación de Osho, que me ha parecido interesante:
Si corres muy rápido, la propia velocidad te produce una intoxicación. Por eso es que hay tanta adicción a la velocidad. Si conduces un automóvil, la mente quiere ir cada vez más rápido. Te hace intoxicar. La velocidad libera ciertos químicos en el cuerpo y en la sangre; por eso te gustaría seguir apretando el acelerador. Simplemente corre a toda velocidad un día y observa qué pasa. Llega un momento en que la velocidad toma el poder: esta es la aceleración de la velocidad.
Justamente lo contrario sucede si vas más despacio. ¿Qué está haciendo un Buda debajo de un árbol? Disminuye la velocidad, nada más. ¿Qué te estoy enseñando continuamente? Disminuye la velocidad. Llega a un punto en el que no haya velocidad en tu interior, en el que nadie corra. En ese momento se produce la atención consciente: te vuelves iluminado.
Hay dos polos: uno es la velocidad; entonces te intoxicas, te vuelves inconsciente. El otro es la ausencia de velocidad: reducir la marcha completamente, totalmente, detenerse absolutamente. Súbitamente te vuelves iluminado.
Primer paso:

Reduce tu velocidad. Come despacio, camina despacio, habla despacio, muévete muy, muy despacio, y poco a poco llegarás a conocer la belleza de la inactividad, la belleza de la pasividad. Entonces te intoxicas, estás completamente alerta y consciente.
Si corres muy rápido, la propia velocidad te produce una intoxicación. Por eso es que hay tanta adicción a la velocidad. Si conduces un automóvil, la mente quiere ir cada vez más rápido. Te hace intoxicar. La velocidad libera ciertos químicos en el cuerpo y en la sangre; por eso te gustaría seguir apretando el acelerador. Simplemente corre a toda velocidad un día y observa qué pasa. Llega un momento en que la velocidad toma el poder: esta es la aceleración de la velocidad.
Justamente lo contrario sucede si vas más despacio. ¿Qué está haciendo un Buda debajo de un árbol? Disminuye la velocidad, nada más. ¿Qué te estoy enseñando continuamente? Disminuye la velocidad. Llega a un punto en el que no haya velocidad en tu interior, en el que nadie corra. En ese momento se produce la atención consciente: te vuelves iluminado.
Hay dos polos: uno es la velocidad; entonces te intoxicas, te vuelves inconsciente. El otro es la ausencia de velocidad: reducir la marcha completamente, totalmente, detenerse absolutamente. Súbitamente te vuelves iluminado.
Primer paso:
Reduce tu velocidad. Come despacio, camina despacio, habla despacio, muévete muy, muy despacio, y poco a poco llegarás a conocer la belleza de la inactividad, la belleza de la pasividad. Entonces te intoxicas, estás completamente alerta y consciente.
14 de febrero de 2012
¿Quién eres?
A pesar de los avances en la tecnología y la comunicación tecnológica, siento que hay una carencia abismal en relación a la persona, al conocimiento relacionado con nuestros sentimientos y emociones, con nuestro interior. Siento que hay un cierto miedo a mirar hacia adentro, que resulta más cómodo y fácil buscar fuera lo que realmente necesitamos dentro. Pero en ese encuentro con lo externo, no hay satisfacción. El vacío interno sigue ahí y todo aquello externo a nosotros con lo que queramos llenarlo, cae en saco roto.
Siento que el verdadero camino es el que se hace desde dentro. Aunque estas palabras puedan sonar místicas o espirituales, y no niego que también formen parte del camino interior dichas vías, como ser humano terrenal que soy, camino en lo terrenal, lo mundano, aquello que nos puede llevar a alcanzar el cielo, o por igual, nos arrastra a las hogueras del infierno: las emociones.
Para estar en contacto con contigo, conocerte, o más bien, re-conocerte es importante darte cuenta de cómo te sientes. Pararte unos segundos a cada momento del día y dejarte sentir. Date cuenta qué emoción estás viviendo, contacta con tu cuerpo, con tu respiración… Date unos segundos para estar contigo… Es la medicina para llenar tu interior.
Isabel Mª Chueco Ruiz
Siento que el verdadero camino es el que se hace desde dentro. Aunque estas palabras puedan sonar místicas o espirituales, y no niego que también formen parte del camino interior dichas vías, como ser humano terrenal que soy, camino en lo terrenal, lo mundano, aquello que nos puede llevar a alcanzar el cielo, o por igual, nos arrastra a las hogueras del infierno: las emociones.
Para estar en contacto con contigo, conocerte, o más bien, re-conocerte es importante darte cuenta de cómo te sientes. Pararte unos segundos a cada momento del día y dejarte sentir. Date cuenta qué emoción estás viviendo, contacta con tu cuerpo, con tu respiración… Date unos segundos para estar contigo… Es la medicina para llenar tu interior.
Isabel Mª Chueco Ruiz
29 de septiembre de 2011
Autenticidad versus Escándalo
La autenticidad es la capacidad de manifestarse tal y como uno es, sin ocultamientos. Lo auténtico es valor en sí mismo y tiene valor .
La autenticidad no se basa en tratar de ser mejor. Esto es una obligación, un sentido del deber, una orden, una fachada. La verdadera autenticidad es mostrarse sin juicio, sin temor a ser descalificado.
Pero cuando me refiero a autenticidad no me refiero sólo al hecho de mostrarse. De este modo cualquier descarado podría creerse "auténtico". No hay que confundir y creer que se debe mostrar la verdad hasta el escándalo. Quienes hacen esto, están menos interesados en lo primero que en lo segundo. Hay que decir la verdad sin escandalizar. El "escándalo" forma parte de otra cosa...
Extraído de "La locura lo cura", G. Borja.
La autenticidad no se basa en tratar de ser mejor. Esto es una obligación, un sentido del deber, una orden, una fachada. La verdadera autenticidad es mostrarse sin juicio, sin temor a ser descalificado.
Pero cuando me refiero a autenticidad no me refiero sólo al hecho de mostrarse. De este modo cualquier descarado podría creerse "auténtico". No hay que confundir y creer que se debe mostrar la verdad hasta el escándalo. Quienes hacen esto, están menos interesados en lo primero que en lo segundo. Hay que decir la verdad sin escandalizar. El "escándalo" forma parte de otra cosa...
Extraído de "La locura lo cura", G. Borja.
14 de julio de 2011
Atraemos lo que queremos evitar
Continuamente ponemos atención a aquello que queremos evitar, a aquello que queremos que no suceda y de alguna manera, caminamos hacia ello.
"No quiero ensuciarme este pantalón nuevo que me acabo de comprar”, te dices, y bebiéndote el café te cae encima. “No quiero rayarle el coche a mi padre”, y mientras lo aparcas, le das un golpe con el de atrás.
Vivimos con miedo a que nos suceda aquello que no queremos y no vivimos con plenitud el momento presente. Nuestro miedo nos conduce a vivir en el presente aquello que no existe y, de alguna manera, trasladamos al aquí y ahora aquello que aún no ha sucedido. Es decir, el hecho de estar evitándolo nos conduce a ello: lo atraemos con nuestro pensamiento, nuestras acciones y nuestras emociones.
¿Cuál es la receta?
Vivir el momento presente con plenitud, conscientes de nuestro presente, de lo que sucede en el aquí y el ahora.
Confía en ti.
"No quiero ensuciarme este pantalón nuevo que me acabo de comprar”, te dices, y bebiéndote el café te cae encima. “No quiero rayarle el coche a mi padre”, y mientras lo aparcas, le das un golpe con el de atrás.
Vivimos con miedo a que nos suceda aquello que no queremos y no vivimos con plenitud el momento presente. Nuestro miedo nos conduce a vivir en el presente aquello que no existe y, de alguna manera, trasladamos al aquí y ahora aquello que aún no ha sucedido. Es decir, el hecho de estar evitándolo nos conduce a ello: lo atraemos con nuestro pensamiento, nuestras acciones y nuestras emociones.
¿Cuál es la receta?
Vivir el momento presente con plenitud, conscientes de nuestro presente, de lo que sucede en el aquí y el ahora.
Confía en ti.
14 de junio de 2011
Permitirse Ser Humano
y permitirse ser
como el árbol flexible
y bien arraigado
que frente a la tormenta
se mantiene firme
doblegándose
sin llegar a partirse.
6 de mayo de 2011
Toma de Conciencia y Cambio
La toma conciencia o darse cuenta supone poner atención donde antes no la había.
Crece así la sensibilidad en ello, ponermos energía donde antes no la había.
Donde brota la energía, comienza a brotar la vida, el cambio.
Crece así la sensibilidad en ello, ponermos energía donde antes no la había.
Donde brota la energía, comienza a brotar la vida, el cambio.
8 de febrero de 2011
Los Beneficios de la Meditación
En un estudio actual coordinado por la Universidad de Massachusetts, los científicos tomaron imágenes por resonancia magnética de la estructura cerebral de 16 voluntarios dos semanas antes y después de realizar un curso de meditación de ocho semanas, un programa para reducir el estrés. Además de las reuniones semanales, que incluían la práctica de la meditación consciente, que se centra en la conciencia sin prejuicios de sensaciones y sentimientos, los voluntarios recibieron unas grabaciones de audio para seguir con sus cavilaciones en casa.
Los participantes en el grupo de meditación pasaron 27 minutos cada día practicando estos ejercicios. Sus respuestas a un cuestionario médico señalaban mejoras significativas en comparación con las respuestas antes del curso. El análisis de las imágenes por resonancia magnética encontró un incremento de la densidad de materia gris en el hipocampo, una zona del cerebro importante para el aprendizaje y la memoria, y en estructuras asociadas a la autoconciencia, la compasión y la introspección. Además, se descubrió una disminución de la materia gris en la amígdala cerebral, un conjunto de núcleos de neuronas localizadas en la profundidad de los lóbulos temporales, lo que está relacionado con una disminución el estrés. Ninguno de estos cambios fueron observados en el grupo de control formado por otros voluntarios que no fueron entrenados en meditación, lo que demuestra que no fueron resultado solo del paso del tiempo.
«Es fascinante ver la plasticidad del cerebro y cómo, mediante la práctica de la meditación, podemos jugar un papel activo en el cambio del cerebro y puede aumentar nuestro bienestar y calidad de vida», dice Britta Hölzel, autora principal del estudio.
El hallazgo abre las puertas a nuevas terapias para pacientes que sufren problemas graves de estrés, como los que soportan un agudo estrés post-traumático tras una mala experiencia.
El hallazgo abre las puertas a nuevas terapias para pacientes que sufren problemas graves de estrés, como los que soportan un agudo estrés post-traumático tras una mala experiencia.
Diario ABC; 27/1/2011
J. de Jorge. Madrid
3 de abril de 2009
Con-tacto

El darnos cuenta de cómo somos empieza por hacer contacto y reconocerme, reconocer al otro... ¿Qué me pasa cuando estoy frente a ti?
26 de marzo de 2009
Vida
La vida es el camino que cada día nos trazamos, cada segundo, cada minuto que pasa… cada instante es importante porque es único, porque nos permite ser los que somos, nos permite crecer y nos hace participes de esta tierra, de este universo en el que nos encontramos y del que también formamos parte.
Isabel M. Chueco Ruiz
Isabel M. Chueco Ruiz
16 de marzo de 2009
Lo Que Pasa
Hay personas que se sienten libres, cuando viven en una jaula de oro,
personas que no cuidan de ellas, y para compensarlo, cuidan de los demás,
personas que dicen amar, cuando lo que hacen es necesitar, necesitan amar-rar.
Hay personas que viven soñando y personas que viven sus sueños,
personas que dicen caminar pero solo circulan
o caminan en círcular,
o caminan en círcular,
personas que oyen y personas que escuchan,
personas que se preocupan y otras que se ocupan,
Isabel M. Chueco Ruiz
personas que pasan la vida luchando y personas que en su lucha, viven la vida.
15 de marzo de 2009
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