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5 de febrero de 2014

Los más pequeños

Me gusta cuando me abrazas,
me enseñas a abrazar,
y cuando me sonríes,
me enseñas a sonreír.

Me gusta cuando me esperas,
y permites mi ritmo,
soy pequeño
yo te puedo enseñar a disfrutar de las pequeñas cosas.

Me gusta cuando me marcas límites con ternura,
aprendo a respetar
y crezco aprendiendo a ser respetadp.

Me gusta cuando no estás de acuerdo conmigo y
dulcemente me lo haces saber,
aprendo a dar mi opinión
y a escuchar la de otros.

Me gusta cuando me llega tu amor,
me siento válido,
me siento merecido,
me siento feliz,
me enseñas amar.

 Isabel María Chueco Ruiz

4 de noviembre de 2013

Cuándo acudir a Terapia Familiar

La terapia familiar está enfocada a trabajar las relaciones entre los miembros de la familia. Cuando convivir en familia comienza a ser una dificultad y los conflictos no dejan paso a la armonía, es necesario acudir a terapia familiar.
Las principales situaciones por las que las familias acuden a terapia son:
  • Crisis de desarrollo, que normales en el ciclo vital de una familia; entre ellas encontramos el nacimiento de un hijo, la jubilación de uno de los dos progenitores, la etapa de la adolescencia, etc.
  • Cuando algún miembro de la familia sufre problemas por algún tipo de adicción: ludopatía, drogas, alcohol, etc.
  • La falta de comunicación entre los miembros, causa de problemas constantes.
  • Situaciones inevitables e inesperadas: divorcio, muerte, accidente o problema de salud grave repentino.
  • Problemas externos, como puede ser un despido o un cambio de trabajo.
En el contexto terapéutico, como terapeuta, actúo de mediadora neutral de los conflictos. Las mejorías son mérito de la familia, de la implicación y del interés que ponga para resolver la situación que está viviendo.

8 de octubre de 2013

Terapia Familiar

El enfoque de la terapia Familiar pone de manifiesto la importancia de ver a la familia como un sistema donde lo importante son las relaciones que se dan entre los miembros.
En cualquier tipo de «sistema» (ya sea físico, biológico o social) todos sus componentes están en interacción continua y recíproca: cualquier cambio en uno de ellos afecta a todo el conjunto. En una familia también sucede que un cambio en cualquiera de sus individuos afecta, en mayor o menor medida, al resto. Y viceversa. Se da una retroalimentación constante.
En la familia sucede algo similar a lo que sucede en una orquesta: no es solo la unión de muchos de músicos; es un todo que se organiza y que interactúa según unas reglas. Más que mirar los componentes de manera aislada, lo que nos interesa es el funcionamiento global.
Es de vital importancia para solucionar un problema determinado, incluso cuando el problema es del niño, la colaboración y la participación de los padres en la terapia.

25 de julio de 2013

Mensajes a nuestros hijos

“Hijo, eres el mejor! Eres un gran artista!”
“Hijo, me gusta como tocas el piano, lo haces muy bien”

¿Qué diferencia hay entre estos dos mensajes?
En el primero, no especificamos, simplemente halagamos a nuestro hijo, de una forma que podría ser, incluso, un tanto desmesurada. En el segundo, especificamos en qué situación concreta nuestro hijo hace algo que nos gusta y se lo comunicamos.
Los mensajes positivos concretos ayudan a nuestro hijo a distinguirse, a reconocerse, a valorarse y evita la “fragmentación” ( “Si soy el mejor, ¿por qué no soy el que gana los campeonatos de natación en el colegio?). La fragmentación se da cuando hay una parte del niño que quiere crecer y estar bien en el mundo y otra parte que le hace sentir estúpido y que no encaja en él.
El hecho de concretar qué es lo que nos gusta de él o felicitarlo por aquello que hace bien ayuda a nuestro hijo a crecer y a desarrollarse como persona.


17 de febrero de 2013

Triángulos Familiares, 2ª parte

Un segundo tipo de triángulos son los llamados auxiliares. Están formados por un solo progenitor, el hijo que tiene el síntoma, y otro miembro de la familia. Aquí nunca están presentes los dos progenitores.

Hay tres tipos de triángulos:

1.Hijo Sintomático, Hermano y un Progenitor.
Un ejemplo sería una pareja separada donde los dos hijos se han quedado a vivir con la madre. Uno de ellos se identifica con ella y el otro con el padre; éste último puede desarrollar un síntoma debido al conflicto en el que puede entrar con su hermano y su madre.
A menudo se observa que cuando en una familia hay un hijo definido como sintomático, hay otro hermano que tiene el rol “prestigioso” y que suele ser confidente de uno de los progenitores. Suele ser el apoyo de los padres y el receptor de sus quejas. Cuando hay un tercer hermano, suele tener una actitud distante con respecto a la problemática y, más bien, critica a los padres por “consentir” al hermano “enfermo”.

2.Tres Generaciones:
En este caso el triángulo comprende al hijo sintomático, un progenitor y un abuelo/-a. Es un triángulo muy típico de las familias monoparentales. Por ejemplo, un madre soltera ayudada por su propia madre(abuela). Puede suceder que la abuela establezca un vínculo muy estrecho con la nieto (normalmente con el primero) y la madre pueda sentir, por un lado agradecimiento y por otro, rabia.

3.La fratía
Aquí nos referimos al sistema fraterno, formado por los hermanos. Los conflictos entre hermanos hay que verlos a la luz de los vínculos con los padres. Cuando la intrusión parental es excesiva no se desarrollan los vínculos fraternos adecuados. Cuando los hay un trato preferente por parte de el/los progenitores por algún hermano, también suele desarrollarse conflicto entre ellos.
En familias donde un hermano tiene algún trastorno grave (anorexia, psicosis, etc), el índice de cohesión entre los hermanos suele ser bajo.

Cuando en una familia se dan los triángulos, tenemos que ser conscientes de que son origen de situaciones conflictivas donde suele haber un miembro “perdedor” que sufre los síntomas de dicha triangulación.
Buscar la ayuda de un profesional en estos casos, abre una vía hacia el cambio y hacia una reestructuración equilibrada del sistema familiar. 


8 de febrero de 2013

Los Triángulos Familiares, Iª parte

Una forma de desviar la tensión emocional que se puede dar entre dos personas es involucrando a una tercera. Esta tercera persona se encuentra “triangulada”. Un hijo triangulado puede representar para los padres un trofeo, donde ver los logros que ellos no tuvieron, puede ser el campo de batalla donde se refleja la lucha entre ellos o, en un tercer caso, el hijo puede hacer de intermediario, de mediador en la disputa entre los dos padres.
Si el hijo es mayor, puede evitar caer triangulado, diciéndole a los padres que “la pelea entre ellos es cosa de ellos” y saliendo del triángulo. Si es pequeño, puede caer en un conflicto de lealtades, con la eterna cuestión de “en qué bando situarse”, lo que le puede llevar a desarrollar problemas a nivel conductual.

1. Tríadas desviadoras:
Comprende a los dos progenitores y a un hijo. Distinguimos dos tipos:
a) Tríada Atacadora: Aquí los padres se unen para estar de acuerdo en que el hijo es un chico problema. Suele ocurrir que uno piensa que el otro es demasiado exigente y éste, que el otro es demasiado tolerante. No se ponen de acuerdo como padres a la hora de educar al hijo; hay un gran desacuerdo en la relación de pareja. El hijo actúa de “chivo expiatorio”.
b) Tríada Asistidora: En este caso, los padres toman como centro a un hijo que padece una enfermedad que les lleva a sentir benevolencia por él; le protegen, le ayudan; esto le une mucho. El hijo pueden padecer asma, alguna enfermedad psíco-física, etc. Entre los padres, no hay relación de pareja en sí, sino para hacer de "cuidadores del hijo"

2. Triángulo perverso:
Hay dos personas de la misma generación y otra que no lo es. Entre las dos personas de diferente generación se crea una coalición contra la tercera, de una forma oculta, secreta. Por ejemplo, sería una madre y un hijo contra el padre; o un nieto y el abuelo contra la abuela, o abuela y madre contra el padre.

Estos triángulos son muy negativos a nivel relacional y crean pautas de conducta que pueden generar síntomas graves en los individuos que forman la estructura familiar.

Continua...

1 de julio de 2012

Ciclo vital de las familias

Todas las familias se someten a cambios en el transcurso del tiempo. Al igual que un ser vivo nace, crece, se reproduce y muere, la familia pasa por unas etapas de crecimiento a lo largo de su desarrollo. Estas etapas constituyen un cambio de reglas, un cambio en los individuos a la hora de relacionarse entre ellos. Los problemas surgen cuando hay dificultades de adaptación al pasar de una etapa a otra: no se producen los cambios necesarios para que la familia evolucione.

Estas etapas de tránsito serían:

I. La constitución de la pareja:
Es la primera fase del ciclo familiar. La pareja ha de ponerse de acuerdo en muchos aspectos a la hora de comenzar a vivir juntos: tareas domésticas, amistades, economía, ocio, relaciones sexuales, contactos con las familias de origen, etc. Estos temas van surgiendo en la pareja y generan crisis. Las crisis pueden ser oportunidades para el crecimiento de la relación.

II. Convertirse en padres:
Cuando una tercera persona entra en la relación de la pareja es necesario reorganizar las situaciones del día a día; la comunicación de la pareja es primordial: los padres han de ponerse de acuerdo a la hora de educar al hijo, apoyándose mutuamente y guiándolo al unísono. Si hay conflicto entre ellos, el hijo puede quedar en medio y generar un síntoma. Entonces los padres lo ven como un hijo “con problemas”, cuando lo que está sucediendo que los padres están evitando el conflicto entre ellos y se utiliza al hijo como chivo expiatorio. (Triangulación)

III. Período Intermedio
Se da cuando los hijos entran en la adolescencia. A veces, los padres tienen unas expectativas  altas e idealizadas sobre los hijos y no son capaces de ver al hijo tal y como es y aceptarlo. Pueden llegar a sentir mucha angustia y frustración. El adolescente no comunica a los padres las razones de su conducta, más bien suele sentirse incomprendidos Los padres tienden a querer controlarlos, lo que hace que los chicos se alejen aún más de los padres. 

IV. Emancipación de los hijos.
En esta etapa los hijos se van de casa. Cuando los progenitores han funcionado más como padres que como matrimonio y ahora se quedan en casa, les sucede que tienen “poco que decirse”. Puede pasar que un hijo quede “atrapado” en la relación de ambos, y no logre su emancipación. Si se emancipa, se da síndrome del nido vacío, debido a la ausencia de relación de ellos como pareja.

V. Retiro de la vida activa:
Se refiere a la etapa de jubilación y a la de ser abuelos. Se deben reorganizar las reglas de convivencia, pues ahora el matrimonio pasa más tiempo en casa. Además, como abuelos, pueden ser de gran ayuda para sus hijos. También pueden perjudicar la relación entre éstos y sus propios nietos si se interponen en la relación entre ellos, bien descalificando, compitiendo o aliándose con el nieto en contra del hijo.

Es muy significativo el hecho de que de estas cinco etapas, tres tienen que ver con los hijos. Es muy importante que los padres estén de acuerdo a la hora de conducir al hijo para que una familia comience a desarrollarse sana y feliz.


19 de septiembre de 2011

Familia

Qué bello es saborearlos
dulces lazos
que se dan en la familia
pues el amor entre ellos
supera el amargo sabor
que ese mismo amor
también genera.

No hay amor sin dolor.

Isabel M Chueco Ruiz.