23 de noviembre de 2012

Una de Vampiros

¿Has vampirizado o has sido vampirizado alguna vez?
Los vampiros atacan a sus víctimas seduciéndolos con sus encantadoras maneras. Se dirigen a aquello que les interesa, aquello de lo que se alimentan: la sangre fresca de sus víctimas. Porque la sangre es su vida, viven de ella. Se mueven en la oscuridad, la luz los descubriría, dejaría ver quiénes son y tras exponerse morirían.
Los vampiros son bellos, tienen ojos penetrantes y maneras de tratarte que te hacen sentir especial. Puedes llegar a sentir un placer tan grande durante su mordedura, que pese a ser consciente de la clavada de sus colmillos, no te importaría volver a dejarte morder una y mil veces.
El problema es que te dejan sin sangre, sin vida. Entonces, o bien te conviertes en otro vampiro como ellos, o bien desapareces de la faz de la tierra… y no eres persona. Si te conviertes en vampiro estás condenado a ser como ellos, a ir por el mundo acercándote a aquellos de los que quieres conseguir su más preciado valor, personas que tienen algo que los vampiros ansían: qué placer morder la inocencia, la apertura de un corazón tierno o el más preciado sueño de alguien… Es la sangre con la que los vampiros logran recuperar vida. Porque ellos no tienen una vida propia, necesitan la de los demás.
Nuestra parte de vampiros: ¿a quién no le atrae la “sangre”, o los valores más álgidos de los seres humanos?  La bondad, el amor, la inocencia. El problema está en que solamente recoges, te alimentas sin tener la capacidad de compartir lo que recibes, todo tú alimentándote del otro.
Así estás vampirizando, te conviertes en una sombra errante que mata para poder vivir.


19 de septiembre de 2012

Talleres


Gestionando Emociones
Taquigraf Martí, 5. Metro Les Corts, 
Barcelona
Tel.: 620 90 19 90
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18 de septiembre de 2012

Metáfora de la Muerte

Hay un relato mitológico que nos habla de la muerte, que tuve el privilegio de escuchar de un gran maestro y que hoy quiero compartir con vosotros. Se trata de la historia de amor de Orfeo, dios de la Música y la Poesía, y la bella ninfa Eurídice.
“Orfeo y Eurídice eran felices amándose, hasta que un día, Eurídice sufrió la picadura de una serpiente y murió. Orfeo, triste y dolido, decide descender al mundo de los muertos para recuperar a su amada.
Orfeo logra entrar en el submundo para recuperar a Eurídice. Pero le imponen una sola condición para recuperarla: en el camino de vuelta, no se le permite girarse y mirar hacia atrás hasta que no salgan y les toque la luz del exterior. Si lo hace, ella, que camina tras él, desaparecería para siempre.
Orfeo camina seguido de Eurídice, confiando en que su amada le sigue. Pero ya en la salida, su impaciencia le hace girarse, y en ese instante, Eurídice se desvanece delante de sus ojos. Orfeo promete no volver a amar a nadie más. Y así lo hace, pero se entretiene con jovencitas, hasta que acaba siendo devorado por ellas.”


Las personas que estamos vivas debemos mirar hacia delante. Saber que los que se fueron, siempre estarán con nosotros, y que hemos de vivir con alegría lo que nos han dejado. ¿Qué hubiera pasado si Orfeo hubiera amado a otra mujer? Probablemente Eurídice se hubiese alegrado.


14 de julio de 2012

Ver paja en ojo ajeno y no ver viga en el propio


La Gestalt habla de dos mecanismos principales, como modos de defensa, que hemos adquirido y que nos bloquean y no nos permiten evolucionar como personas. Están relaciodas con la frase: "Ver paja en ojo ajeno y no ver la viga en el propio"

El primero es la proyección. Es el “no darse cuenta” de...De esta manera, proyectamos en el otro lo que no somos capaces de reconocer como nuestro, no somos capaces de aceptar en nosotros mismos, y lo transferimos a los demás. Hacemos responsable al otro o al mundo de algo que es nuestro.
Por ejmplo: “Los hombres son machistas”, dice Ana; de esta manera ella se enajena de ese sentimiento y proyecta su machismo en el hombre y no se da cuenta cómo ella misma se comporta con ellos, jugando al juego: “Tú eres machista, yo voy a serlo contigo”.
Su frase característica es “Por tú culpa”.

El segundo mecanismo es la introyección. Nos hace ingerir, apropiarnos o adquirir ideas, información que nos llega del exterior y de la que nos apropiamos sin hacerla nuestra. Como decía Perls, información que tragamos sin masticar.
La influencia que recibimos del exterior nos llega del ambiente en el que hemos crecido, principalmente de la familia, también de la escuela, los amigos, etc. Esta información llega sin que haya sido seleccionada o elegida según las necesidades personales propias: las órdenes, los deberías, las normas morales. Al ser adquiridas como algo propio y no serlo, nos impiden el flujo de la energía. Por ejemplo, mensajes del tipo "las mujeres son el sexo débil y los hombres es sexo fuerte", “no deberías llorar, los hombres no lloran”. Estas frases nos limitan.


Estos dos mecanismos están muy relacionados: aquello que introyectamos, aquello que adquirimos del ambiente sin hacerlo nuestro, a su vez lo proyectamos, lo expulsamos y lo enviamos al ambiente, al otro, sin llegar a reconocerlo en nosotros mismos. Es como si viviésemos sintiendo que son los demás los que nos hacen tal o cual cosa, o son de tal o cual manera, o hacen o dejan de hacer, cuando en realidad somos nosotros mismos los que nos auto-limitamos, nos etiquetamos, o disponemos de una otra manera; en definitiva, los responsables de nuestras vidas.

El trabajo consiste en darmos cuenta qué hacemos con estas situaciones, cómo las vivimos; cómo te  manejas con ello en el día a día.

1 de julio de 2012

Ciclo vital de las familias

Todas las familias se someten a cambios en el transcurso del tiempo. Al igual que un ser vivo nace, crece, se reproduce y muere, la familia pasa por unas etapas de crecimiento a lo largo de su desarrollo. Estas etapas constituyen un cambio de reglas, un cambio en los individuos a la hora de relacionarse entre ellos. Los problemas surgen cuando hay dificultades de adaptación al pasar de una etapa a otra: no se producen los cambios necesarios para que la familia evolucione.

Estas etapas de tránsito serían:

I. La constitución de la pareja:
Es la primera fase del ciclo familiar. La pareja ha de ponerse de acuerdo en muchos aspectos a la hora de comenzar a vivir juntos: tareas domésticas, amistades, economía, ocio, relaciones sexuales, contactos con las familias de origen, etc. Estos temas van surgiendo en la pareja y generan crisis. Las crisis pueden ser oportunidades para el crecimiento de la relación.

II. Convertirse en padres:
Cuando una tercera persona entra en la relación de la pareja es necesario reorganizar las situaciones del día a día; la comunicación de la pareja es primordial: los padres han de ponerse de acuerdo a la hora de educar al hijo, apoyándose mutuamente y guiándolo al unísono. Si hay conflicto entre ellos, el hijo puede quedar en medio y generar un síntoma. Entonces los padres lo ven como un hijo “con problemas”, cuando lo que está sucediendo que los padres están evitando el conflicto entre ellos y se utiliza al hijo como chivo expiatorio. (Triangulación)

III. Período Intermedio
Se da cuando los hijos entran en la adolescencia. A veces, los padres tienen unas expectativas  altas e idealizadas sobre los hijos y no son capaces de ver al hijo tal y como es y aceptarlo. Pueden llegar a sentir mucha angustia y frustración. El adolescente no comunica a los padres las razones de su conducta, más bien suele sentirse incomprendidos Los padres tienden a querer controlarlos, lo que hace que los chicos se alejen aún más de los padres. 

IV. Emancipación de los hijos.
En esta etapa los hijos se van de casa. Cuando los progenitores han funcionado más como padres que como matrimonio y ahora se quedan en casa, les sucede que tienen “poco que decirse”. Puede pasar que un hijo quede “atrapado” en la relación de ambos, y no logre su emancipación. Si se emancipa, se da síndrome del nido vacío, debido a la ausencia de relación de ellos como pareja.

V. Retiro de la vida activa:
Se refiere a la etapa de jubilación y a la de ser abuelos. Se deben reorganizar las reglas de convivencia, pues ahora el matrimonio pasa más tiempo en casa. Además, como abuelos, pueden ser de gran ayuda para sus hijos. También pueden perjudicar la relación entre éstos y sus propios nietos si se interponen en la relación entre ellos, bien descalificando, compitiendo o aliándose con el nieto en contra del hijo.

Es muy significativo el hecho de que de estas cinco etapas, tres tienen que ver con los hijos. Es muy importante que los padres estén de acuerdo a la hora de conducir al hijo para que una familia comience a desarrollarse sana y feliz.


11 de mayo de 2012

Estilos educativos de los padres

Podemos hablar de 4 variables que definen los patrones de educación de los padres:

  • Control: ¿Cuánto y cómo se controla la conducta del hijo? ¿Se le dan premios, se imponen castigos? Cuando el control es muy bajo, decimos que no se marcan límites.
  • Comunicación: Cuando hay mucha comunicación, los padres le explican al hijo el por qué de las acciones, dando argumentos y razonamientos, a la vez que se le pide al hijo que exprese sus opiniones. Cuando hay poca comunicación los padres no suelen preguntar al niño sus opinión a la hora de tomar decisiones.
  • Afecto: Los padres que expresan interés y afecto saben recibir afecto de los hijos. Son capaces percibir las necesidades del hijo.
  • Exigencias de madurez: Cuando es alta, se presiona al hijo para que sea autónomo y tome decisiones por sí mismo. Cuando el nivel de exigencia es bajo, se subestiman las competencias del hijo, se cree que los hijos no son capaces de realizar una determinada tarea. 

Según estas definiciones, encontramos los siguientes estilos comunicativos:

1. Estilo autoritario. Los padres ejercen una alto nivel de control sobre sus hijos y la exigencia de madurez también es alta.
Las repercusiones negativas en el niño pueden ser: falta de autonomía personal, poca creatividad, escasa competencia social y baja autoestima.

2. Estilo permisivo. Los padres manifiestan altos niveles de afecto y también de comunicación.
Los padres tienden a poner pocos límites y aceptan las conductas, los deseos y los impulsos de sus hijos. Casi no hay castigos.
Los hijos tienden a tener problemas para controlar sus impulsos y para asumir responsabilidades. Pueden ser caprichosos, inmaduros  o manifestar conductas agresivas. Tienen a desarrollar una baja autoestima, pero son más alegres y vitales que los hijos de padres autoritarios.

3. Estilo democrático. Los padres muestran altos niveles de comunicación, afecto, control y exigencias de madurez.
Son padres directivos, establecen reglas clarea y adecuadas y pueden utilizar el castigo, pero apoyándolo en el diálogo y el razonamiento. Se comunican con los hijos frecuentemente, muestran afecto y tienen en cuenta los sentimientos  y opiniones de los hijos.
Los hijos suelen tener buen autocontrol, alta autoestima, saben afrontar situaciones nuevas con confianza y son constantes en las tareas que comienzan.

4. Estilo indiferente. Los padres manifiestan bajos niveles de comunicación, afecto, control y exigencias.
Los padres dan poco al hijo pero le exigen poco. No hay normal, ni afecto, ni comunicación.
Suelen ser niños infelices y desarraigados con posibilidad de desarrollar conductas delictivas.

Como padres, importante ser conscientes de cómo nos relacionamos con nuestros hijo, cómo interactuamos con ellos. Ellos son nuestro legado.

16 de abril de 2012

Utopia

Caminant esmaperdut sense rumb i sense guia
avançant feixugament pels camins de la utopia,
vaig cercant tots els indrets per les rutes de la vida
per trobar el meu destí en un món de bogeria.

Cerco un lloc en aquest món de foscor i de falsia
on la nit segui claror, com ho és la llum del dia,
on el dol no sigui obscur, on l'aficció... alegria,
on l'udol sigui un cant dolç, com el cant de la cardina.

M'exaspera l'apatia d'aquest món de fantasia,
veig amb pena i gran dolor el que passa cada dia,
vull un lloc sense amargor ple de pau i d'harmonia
on el plor no sigui plor... ans un càntic d'alegria.

Maremàgnum de paraules sense gairebé sentit
que m'atrauen, misterioses, com el far dins de la nit,
es combinen entre elles per escriure el que he escrit
per si us va bé de llegir-les i en treieu algun profit.

J. M. Serra Casamitjana
Barcelona, 3 d'octubre del 2.005

La Floreta

Aquella floreta que feu tan de goig
ha perdut el somriure, s'ha assecat de cop,
s'ha marcit per sempre, ha perdut la olor;
però no passeu pas pena ni tingueu dolor,
aviat n'hi haurà una altra del mateix color.

J. M. Serra Casamitjana
Barcelona, 5 de desembre del 2006


21 de marzo de 2012

Gestionando Emociones

¿Sómos conscientes de cómo vivimos nuestras emociones? Sentirse arrastrado por ellas, ser exclavo de ellas, vivir para ellas... ¿Nos dominan o las dominamos? ¿Es cuestión de dominio? Hay emociones que nos resultan agradables de vivir, de experimentar, y otras que nos son desagradables, displacenteras.
Más que controlar o reprimir las emociones, hemos de experimentarlas y vivirlas, dándonos cuenta del mensaje que nos llega tras esa emoción y lo que queremos transmitir.
Una emoción puedes lanzarla hacia afuera, como una bocanada de furia, una sonrisa alegre o un llanto angustioso. Puedes lanzar tu emoción al otro, y que éste la reciba con igual alegría, miedo, rabia o dolor. Incluso puede pasarle desapercibida...
También puede ser que no expreses la emoción que estás viviendo y que te la guardes dentro. "Ahora no es el momento, ésta no es la manera en que quiero hacerlo..." Date cuenta de que esa energía está en tu interior. Ser consciente de ella también podría ser una manera de vivirla. Es una manera de tener conciencia de tí. A pesar de ello, la cualidad de la energía es la fluidez, el movimiento.
Si sientes que necesitas expresarla y antes prefieres gestionar el cómo y el lugar, date tu tiempo y después permítete hacerlo. ¿Cómo? Primero, busca el momento y lugar adecuado y segundo, exprésate desde tí, habla de lo que sientes, en primera persona, respetando tus sentimientos, sin hablar de lo que el otro dice o hace. Simplemente de tí. De esta forma el otro no ha de sentirse ofendido.

Isabel Mª Chueco Ruiz

                                             Picture by Stephanie Pryor